Calcular porciones sin báscula
Cómo calcular calorías en un restaurante sin menú
Aprende a calcular calorías en un restaurante sin menú con calorías: mide la proteína y el almidón, y suma el aceite o aliño que no se ve.
Guías

Para calcular la proteína de la carne sin báscula, se mide la pieza con la palma de la mano y se aplica el dato de proteína por 100 g que corresponda a su estado, crudo o cocido. Una porción de pechuga de pollo cocinada, del tamaño de la palma y del grosor de un dedo, contiene entre 26 y 37 gramos de proteína. El error más costoso es leer una pieza cocinada con los datos de un alimento crudo. Eso hace que el cálculo salga bajo en aproximadamente una cuarta parte.
Se empieza por el peso. Como cifra orientativa, una porción de pollo cocinado del tamaño de la palma pesa entre 85 y 120 g, según el tamaño de la mano.
La base de datos del USDA para pechuga de pollo asada indica 31,0 g de proteína por 100 g (FDC 171477). Con 85 g eso son unos 26 g de proteína; con 120 g, unos 37 g. Así, una porción de pollo cocinado del tamaño de la palma aporta entre 26 y 37 g de proteína. Los dos extremos de ese rango de peso se calculan con el mismo dato de proteína.
Al cocinar se pierde agua, así que la misma pieza de carne pesa menos pero conserva la misma proteína. Eso concentra el dato de proteína por 100 g sin que se añada ni un gramo más.
Las cifras del USDA lo muestran directamente. La pechuga de pollo cruda y sin piel tiene 22,5 g de proteína por 100 g (FDC 171077); asada, ese mismo corte tiene 31,0 g por 100 g (FDC 171477). La pechuga de pollo asada conserva además aproximadamente el 72,5% de su peso crudo. Esa cifra se deriva de esos dos valores de proteína del USDA, no de un rendimiento medido directamente, como muestra el conversor de peso crudo a cocido de pechuga de pollo de Avocalo.
Así, una pieza cruda de 150 g queda en unos 109 g al cocinarla. Ambos pesos equivalen a los mismos 34 g de proteína, aproximadamente. El estado cambia lo que marca la báscula, pero no cambia lo que hay en el plato.
Registrar una pieza cocinada con los datos de un alimento crudo es el error más costoso. Una pieza cocinada de 100 g contiene en realidad 31 g de proteína. Si se registra por error como 100 g de pollo crudo, marcaría 22,5 g, un 27% menos de lo real. Hacer coincidir el estado del peso con el estado del dato de referencia mantiene el cálculo fiel, como explica con más detalle la guía de Avocalo sobre si se debe pesar la comida cruda o cocida.
Un estudio de 2016 publicado en el Journal of Nutritional Science analizó alimentos con forma de prisma o cilindro simple. Encontró que las medidas con referencias de la mano situaron el 80% de las estimaciones dentro de un 25% del peso real. Con medidas caseras como tazas y cucharas, el acierto bajó al 29% (Gibson et al., PMC4976119).
Los cortes de carne no tienen esa forma regular, y el mismo estudio los midió por separado. Señaló el bistec de res, la pechuga de pollo y el filete de pescado como alimentos donde el error de estimación superó el 50%. Eso ocurrió en ambos tamaños de porción probados, tanto con el método de la mano como con el de las medidas caseras. Las formas irregulares son más difíciles de calcular a ojo que un alimento con forma geométrica simple.
Conviene tratar el rango de 26 a 37 g como un margen dentro del que registrar, no como una cifra exacta al gramo. La diferencia entre crudo y cocido se mantiene en otras carnes, aunque las cifras concretas cambien.
La chuleta de cerdo sin hueso, frita en sartén, pasa de 21,6 g de proteína por 100 g cruda a 29,4 g cocinada. El dato procede del USDA, citado en el conversor de chuleta de cerdo de Avocalo.
La carne molida de res 85/15, dorada en sartén, pasa de 18,6 g cruda a 24,6 g cocinada, según las cifras del USDA en la guía del sitio sobre pesar la comida cruda o cocida. El mecanismo es el mismo aunque el punto de partida cambie: hacer coincidir el estado del peso con el dato de proteína importa más que el corte en sí.
Si un paquete de charcutería, una bandeja etiquetada o una carta de restaurante indica un peso, conviene usarlo. Es un punto de referencia gratuito frente al cálculo a mano, y siempre es mejor que adivinar por completo.
Sin ese dato, el rango del tamaño de la palma explicado arriba es la alternativa honesta. Para comprobar después el peso a ojo, el conversor de peso crudo a cocido de pechuga de pollo de Avocalo enlazado arriba convierte un peso estimado entre crudo y cocido.
Una foto a través de la app de Avocalo ofrece una segunda estimación de calorías y macros. Se calcula a partir de la propia foto de la comida, con un modelo de inteligencia artificial que analiza la imagen, útil para comparar con el cálculo a mano.
Ambas son referencias visuales aproximadas para un rango de peso similar, no medidas intercambiables con una conversión fija. Conviene usar el objeto que se tenga a mano y tratar el resultado siempre como una estimación.
Se registra como cocida, ya que es el estado en el que se come. Conviene usar un dato de cocido, como el valor del USDA para pollo asado, 31,0 g por 100 g, en vez de uno crudo, para evitar el error por defecto descrito antes.
La carne molida y los guisos pierden su forma, así que una comparación con el tamaño de la palma es menos fiable que en un corte entero como una pechuga o una chuleta. El peso del envase es aquí un mejor punto de partida.
USDA FoodData Central, pechuga de pollo cruda y pechuga de pollo asada. Como referencia española complementaria, la base de datos BEDCA (Base de Datos Española de Composición de Alimentos, bedca.net) recoge valores nutricionales del pollo, crudo y cocinado, en bedca.net. Gibson et al., "Accuracy of hands v. household measures as portion size estimation aids," Journal of Nutritional Science, 2016, PMC4976119. Publicado por Petros IT Solutions SRL. Dudas o correcciones: [email protected].